Una nueva tecnología que prescinde de los elementos tradicionales como los gases refrigerantes.
¿Sabes como funciona la nevera de tu casa? Seguro que hay mucha gente por aquí que sí lo sabe. Para los que no lo sepáis, no pasa nada, tampoco es necesario pero te lo resumo de forma muy sencilla: Un frigorífico no genera frío. Lo que hace es extraer calor del interior y expulsarlo al exterior. El frío no es una cosa en sí misma, es ausencia de calor.
Todo frigorífico convencional (y también industrial) consta de 5 partes (alguna más pero para acabar): El compresor, el condensador, la válvula de expansión, el evaporador y un gas refrigerante. Con esta tecnología actual conseguimos que el interior se mantenga a una temperatura más o menos fría. Ahora imagínate que esto no sirve para nada y que podemos igualmente enfriar nuestros alimentos y bebidas pero de una forma más ecológica y con un consumo energético significativamente más bajo. Bien, ¿no?
Pues esto es lo que está a punto de lograr una startup británica de nombre Barocal con un español al frente, Xavier Moya, fundador y físico de materiales en la Universidad de Cambridge. Su tecnología de refrigeración no tiene nada que ver con lo que hay en tu nevera hoy y cuando digo nada, es nada. Llevamos más de 100 años enfriando con el mismo principio básico, la compresión de vapor, que funciona haciendo circular un gas refrigerante que absorbe y libera calor. Barocal lo tira a la basura y lo sustituye por un material sólido, barato, que se calienta cuando lo comprimes y se enfría cuando le sueltas la presión.
El material que usan está emparentado con compuestos orgánicos que ya se usan masivamente en plásticos y pinturas, así que no estamos hablando de algo exótico ni difícil de producir. Lo que hacen es comprimir ese material para que libere calor hacia fuera, y al liberar la presión absorbe calor hacia dentro, que es exactamente lo que necesita una nevera o un sistema de climatización. Sin gases contaminantes, sin tuberías presurizadas con refrigerantes, sin riesgo de fugas.
Los primeros prototipos funcionales ya están construidos y son capaces de igualar el rendimiento de los compresores convencionales con un consumo energético mucho menor. Y sin GEI (Gases de Efecto Invernadero).




