DoorDash construirá su propia flota de drones aéreos para sus repartos en EEUU.
Vale, es un chiste fácil a lo Matías Pratts (famoso periodista televisivo español) pero no se me ocurría otra forma de titular este post.
DoorDash es la mayor plataforma de reparto a domicilio de Estados Unidos, la app que conecta restaurantes, supermercados y clientes con repartidores que llevan el pedido hasta tu puerta. Es el equivalente americano a lo que aquí serían Glovo o Uber Eats, pero con una cuota de mercado que ronda el 60% del país. Y ahora, la compañía acaba de anunciar que se mete a fabricar sus propios drones. No a utilizar un servicio de terceros, no. A fabricar los suyos propios.
El proyecto se llama DoorDash Air y aunque todavía se encuentra en fase de pruebas, la empresa ya ha conseguido la certificación Part 135 de la FAA, la que permite operar comercialmente un servicio de reparto con drones en los Estados Unidos. Los primeros ensayos serán vuelos cortos y con el operador vigilando el dron en todo momento, hasta que consigan la aprobación para volar más allá de la línea de visión, algo que ya tienen Amazon, Wing o Zipline.
Pero esta no es la última tecnología «autónoma» que DoorDash ha desplegado por territorio estadounidense. Llevan meses utilizando Dot, su robot autónomo de reparto por las aceras de muchas ciudades y ahora se suma el reparto aéreo con drones a la ecuación, sin abandonar sus alianzas ya existentes con Wing y Flytrex. Según su cofundador Stanley Tang, el hilo conductor no es la tecnología en sí misma sino resolver de forma óptima qué modo de entrega, ya sea humano, robot o dron, es el más adecuado para cada pedido concreto. Para eso han construido un software específico, el Autonomous Delivery Platform, que decide en tiempo real quién reparte qué.




