Todavía es más caro que el cuero tradicional pero presenta numerosas ventajas.
Todos sabemos de donde viene el cuero de esa chaqueta, bolso que tienes en casa o del interior de tu vehículo. Muchas firmas ya están optando por fibras vegetales o sintéticas que imitan a la piel natural pero lo último en llegar, va mucho más allá. Cultivar cuero «natural».
Todo empieza con una biopsia a una vaca donante. Eso es lo que quiere vender la biotecnológica holandesa Qorium, recientemente rebautizada como Reyva que ya se encuentra en la fase de escalado industrial, por el momento para moda de lujo e interiores de automoción. El suministro inicial será limitado y la capacidad irá creciendo por fases.
El proceso es muy similar al cultivo de células para otros usos (carne, leche…). Dichas células se multiplican en biorreactores propios y producen capas de colágeno bovino. Esas láminas se curten y se les aplican los acabados con los métodos de siempre, así que se pueden cortar y coser con la maquinaria que ya existe. Actualmente el proceso lleva cinco semanas aunque la intención de Reyva es reducirlo a tres o cuatro. El argumento comercial son producir láminas rectangulares, uniformes y sin imperfecciones, de grosor controlado, frente a pieles con cicatrices y defectos que generan desperdicio al cortar y variaciones entre lotes.
Además existe otro argumento que es el de la consabida sostenibilidad. Un estudio independiente de CE Delft indica que la producción de este material produce 10,5 kg de CO2 equivalente por metro cuadrado frente a los 77-83 kg del cuero de ternera tradicional, un 87% menos.
Por el momento ya han levantado 30 millones de euros (8 de semilla y 22 de serie A), y cuentan con encargos de algunas de las más conocidas marcas de lujo (todavía sin desverlar).




