El país es incapaz de atender a la enorme demanda que tiene.
No exactamente pero un cambio en los hábitos de consumo y un futuro incierto en la agricultura del país puede poner en peligro la continuidad de este alimento básico. Y esto también te puede afectar a ti.
Pero empecemos por donde hay que empezar, por el principio. En Japón se cultivan diferentes variedades de arroz para fines muy distintos. Por un lado, arroz, en diferentes calidades, para uso culinario y por otro la exclusiva variedad sakamai para su bebida fermentada más famosa, el sake.
El sake lleva unos cuantos años notando un notable descenso en el consumo. Sí, como bebida alcohólica que es, su consumo se ha reducido considerablemente por lo que su elaboración ha disminuido. Por tanto muchos agricultores han dejado de cultivar el sakamai porque ya no les sale rentable. No tienen a quien vendérselo.
Por otro lado, el arroz de consumo habitual, el culinario está sufriendo un incremento del precio final entre un 3% y un 5%, precios en algunos casos inasumibles para muchas personas. Hay que darse cuenta que el consumo medio de arroz por persona en Japón se sitúa en torno a 51 Kg./año (En España apenas llegamos a 4,5 Kg./año X persona).
Las razones son un inusual desequilibrio existente entre la oferta y la demanda. Las cosechas son más escasas y de peor calidad debido al cambio climático sumado a que no hay relevo generacional entre los ya envejecidos agricultores. Los jóvenes no quieren cultivar arroz.
El gobierno japonés se ha visto obligado a recurrir a sus reservas estratégicas de arroz con el fin de evitar el desabastecimiento de este alimento básico. Pero no es suficiente. Es muy probable que el país nipón tenga que comenzar a importar arroz con el fin de atender a su enorme demanda. Y aquí es donde Occidente puede sufrir un incremento artificial del precio de este cereal.
