Ondas sónicas sustituyen a la presión y a la temperatura para la preparación de un café espresso.
Para preparar un buen café es tan importante la materia prima como la técnica a utilizar. Hasta ahora, cantidad de café, temperatura y presión son las tres patas para la extracción de esta bebida. Hasta ahora.
Investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur, liderados por el Dr. Francisco J. Trujillo, han conseguido extraer un café con la misma intensidad que un espresso tradicional usando solo ondas sonoras de alta frecuencia y, lo mejor de todo, con agua a temperatura ambiente. El truco está en la cavitación acústica: burbujas microscópicas que colapsan a toda velocidad y raspan el café molido como si fueran una multitud de cepillos diminutos. Tres minutos después, tienes el mismo resultado que con 9 bares de presión y agua a 90 grados de temperatura.
El resultado parece que convenció a 100 consumidores habituales en los que, en una cata a ciegas, ninguno distinguió el espresso tradicional del ultrasónico, ni en aroma, ni en sabor, ni en amargor. Y con el café de filtro, la versión ultrasónica incluso ganó por su amargor «más agradable». La temperatura y la presión, los dos dogmas del espresso desde principios del siglo XX, resulta que no eran tan imprescindibles.
Sin embargo esto va a ser difícil que llegue a ser una opción comercial viable. Que no llegará a tu cafetería habitual, vamos. Esta técnica requiere tres minutos de preparación por café frente a los 25-40 segundos de un espresso normal. Un suicidio operativo en cualquier cafetería durante la hora punta. Aunque sí podría ser interesante a nivel industrial para la preparación de bebidas RTD en un futuro, quien sabe.



