El nuevo envase contribuye a la sostenibilidad y a la seguridad alimentaria.
Ya he hablado en otras ocasiones sobre las diferentes soluciones de packaging que van surgiendo, fruto de la colaboración público-privada entre universidades y empresas. Soluciones innovadoras que no sólo buscan ofrecer una alternativa al plástico convencional si no también contribuir a la seguridad alimentaria.
Y este es el caso de un nuevo desarrollo español impulsado por el Laboratorio de Biotecnología Agroalimentaria de la Universitat de València (UV) en colaboración con AIMPLAS · Instituto Tecnológico del Plástico. La materia prima para este material: los residuos generados en la industria del arroz. Y es algo tan genial que hay que contarlo.
Por un lado, se extrae celulosa de la paja del arroz para el desarrollo de un biopolímero compostable (en el hogar y sin necesidad de agentes químicos o equipamiento externo). Por otro lado, se buscaba la producción de un envase activo, es decir, que contribuyera de manera activa a conservar y alargar la vida útil del alimento que contiene, en este caso carne. Y para ello se fermentan los residuos arroceros con microorganismos que producen compuestos con propiedades especiales. Estos compuestos se encapsulan para que no se degraden y conserven dichas propiedades.
Por el momento, la innovación se encuentra en una primera fase en la que se demuestra la viabilidad técnica y científica del nuevo material. Una segunda fase permitirá diseñar un envase completamente funcional para envasar productos cárnicos. Un envase que podría sustituir a los actuales envases multicapa no reciclables (diga lo que diga el fabricante). El envase fabricado con el biomaterial permitirá alargar la vida útil de un producto cárnico fresco en un 25%.
