El 19 de diciembre de este año que ya finaliza, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) norteamericana, algo así como nuestro Ministerio de Agricultura y Ministerio de Salud emitió un dictamen que dará sus buenos quebraderos de cabeza a los fabricantes y distribuidores de aquel país. No se le puede llamar «healthy» (saludable) a cualquier cosa. Por ley.
Hasta la fecha términos como este podían usarse libremente en el etiquetado de cualquier bebida o alimento en EEUU. Aunque estuviera lo más alejado de lo realmente aconsejable, cualquier producto por azucarado o hiper calórico que fuera. Se dejaba al criterio del cliente final una correcta interpretación del término «healthy«. Esto se acabó.
Para que pueda ser considerado «saludable» y por tanto etiquetarse como tal, un producto debe contener una cantidad específica y regulada también de al menos uno de los alimentos recogidos dentro de los grupos alimenticios recomendados por las Guías Alimentarias 2020-2025 en ese país. Y estos son: frutas, vegetales, granos, lácteos bajos en grasa o directamente desnatados. Además, deben cumplir con límites específicos para azúcares añadidos, grasas saturadas y sodio. Directamente entran dentro de esta categoría y por tanto pueden ser etiquetados como «healthy»: Vegetales, frutas, carnes de caza, mariscos, huevos, semillas, guisantes, lentejas, nueces y productos de soja.
Y aunque la ley ya ha entrado en vigor nace con polémica. Excluye de la nueva categoría a los yogures por su alto contenido en azúcar y a los aceites y a algunas grasas para cocinar por su alto contenido en grasas ¿? pero poco o nada se habla de su contenido en sodio.
En Europa ya están regulados este tipo de etiquetados en los alimentos y bebidas aunque todavía quedan flecos. Por ejemplo: No puede usarse el término saludable de forma gráfica pero sí pueden usarse, según AESAN, descriptores tales como que ciertos nutrientes son necesarios para el crecimiento y desarrollo normal de los huesos o que el consumo de ciertos componentes ayudan a reducir el colesterol en sangre, etc. Es decir, declaraciones nutricionales y de propiedades saludables, que no es lo mismo.
Otro asunto al que habría que poner remedio y urgentemente es el del término «Natural«. Una auténtica ley de la selva en cuanto a este término se refiere. Aunque ya se ha elevado, desde 2021, la petición a la UE para que regule dicho término, por el momento el vacío legal que existe permite etiquetar casi a cualquier cosa con este vocablo. Un término engañoso y que normalmente esconde una composición y un procesado muy alejado de lo que realmente significa.

Las pajitas de papel son más sostenibles que las de plástico… ¿Seguro?
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