Empresas chinas amenazan el negocio de Starbucks en el país asiático.
China hace tiempo que ha dejado de ser esa idea, a la vez romántica y a la vez terrible, de gigante dormido. Son la fábrica del mundo pero también se ha despertado con un apetito voraz e imparable por consumir. El café es casi un recién llegado pero su demanda cada vez es mayor y lanzan un aviso a occidente.
Desde el desembarco de Starbucks en China en la década de los 90 el interés de la población local por esta bebida no ha hecho más que aumentar año a año. De ser una curiosidad pasó a ser una tendencia en auge y ahora se erige como el sexto país con el mayor consumo mundial de café. Un mercado que mueve alrededor de 130.000 millones de € él sólo (menos de 50.000 millones en total en nuestra Europa). Y ciudades como Shanghai como epicentro cafetero chino, ciudad con el mayor número de establecimientos del planeta.
Cambios culturales y económicos (lentos pero notables) especialmente experimentados por los jóvenes aúpan a esta bebida como la nueva preferida por los ciudadanos chinos. Ojo, siguen prefiriendo el té, el 40% del consumo mundial de té está en China pero el mayor crecimiento está en el café y muy especialmente desde la aparición de marcas locales como Luckin Coffee o Cotti Coffee por nombrarte tan sólo dos que ya han logrado adelantar por la derecha y por la izquierda a la mismísima Starbucks que comienza a replantearse su estrategia en este país.
Starbucks gozaba de un cómodo 34% de cuota de mercado en 2019 a apenas un 14% en 2024 con 7685 puntos de venta. Luckin Coffee cuenta actualmente con más de 22.000 cafeterías en el país con capacidad para lanzar más de 100 referencias diferentes cada año lo que demuestra una agilidad y capacidad de innovación nunca vistas hasta ahora en el sector. Sus tiendas son hiper tecnológicas permitiendo la omnicanalidad y el pago de forma completamente flexible. También han redefinido los gustos de sus clientes con sabores inéditos inspirados en recetas internacionales adaptadas al gusto local. En la estética «instagrameable» y la búsqueda de la experiencia en lugar de consumir por consumir podrían ser la receta del éxito de estas cadenas locales.
El café chino ha puesto sus ojos en occidente y ya ha desembarcado en EEUU con una agresiva política de precios (mejor que Starbucks) y con la misma demostración de omnicanalidad y tecnología que en su país de origen. La generación Z responde positivamente a esta nueva oferta ya que no asocian el Made in China con productos de baja calidad.
¿Llegarán a Europa? no a corto plazo pero estoy seguro que veremos un Luckin Coffee en Londres o en Berlín en los próximos 5 años.
