El consumo de alcohol no está exento de riesgos pero como se comunican estos riesgos importa.
Venga, ya huele a vacaciones y tengo que reconocer que no me apetece demasiado ahondar en investigaciones e innovaciones varias. Así que, aquí un post que me va a hacer perder amigos.
Me acuerdo cuando se decía que beber una copa de vino al día era sano, recomendable. De acuerdo, no es cierto pero ahora nos hemos pasado, de repente, al otro extremo. Si bebes una copa de vino, te vas a morir. La OMS declaró en 2023 que «ninguna cantidad de alcohol es segura», una frase que suena a sentencia y que, curiosamente, se basa en gran medida en estudios observacionales, no en ensayos clínicos. Varios investigadores, como el profesor alemán Nikolaus Worm, han cuestionado que los datos de 2018 que usa la OMS, se interpreten de forma consistente, señalando que la organización llegó a conclusiones distintas usando la misma base de datos en años diferentes. Desde entonces, tomarte una copa de Rioja o de Rías Baixas en la cena se ha convertido en un acto de riesgo extremo. Una suerte de ruleta rusa.
El problema real no está en el vino, está en cómo se comunican los datos. Creina Stockley, investigadora en la Universidad de Adelaide (Australia) lo explica con un ejemplo muy claro: si el riesgo de cáncer de esófago en no bebedores es del 1,3% a lo largo de la vida, y en bebedores habituales sube al 1,43%, eso es técnicamente un aumento del 10% en riesgo relativo. Suena aterrador !!! Pero en términos absolutos, la cosa cambia bastante, el salto real es de 1,3 a 1,43 puntos porcentuales. Misma verdad, dos formas de contarla, y solo una genera titulares.
Aquí está la trampa de la que casi nadie te habla, el riesgo relativo vende más que el riesgo absoluto. Y mientras se dispara la alarma sobre una copa de vino ocasional, seguimos comiendo ultraprocesados a diario, pasando ocho horas sentados frente a una pantalla y haciendo scroll infinito en redes sociales, hábitos con una carga probada de inflamación, obesidad y enfermedad crónica que rara vez encabezan titulares con la misma urgencia.
No digo que el alcohol sea inofensivo, ni mucho menos. Digo que la forma en la que se comunica el riesgo importa tanto como el riesgo en sí y que conviene mirar los datos completos antes de sentir pánico por una copa en una cena entre amigos.
Os dejo que voy a poner a enfriar un borgoña para esta noche.




