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Llegan los vinos de marca propia en los restaurantes

El vino… ¿Y ahora qué?

El descenso de consumo del vino es acusado y en todo el mundo.

Soy un gran apasionado del mundo del vino. De hecho es uno de mis dos aficiones reconocidas que comparto con mi pareja y la gente que me rodea. Es por ello que sigo con enorme interés y gran incertidumbre todo lo que está pasando alrededor de esta noble bebida.

En mi opinión, somos muy de tirar balones fuera y hablo desde la perspectiva de productores, comercializadores y también consumidores. Todo lo que está ocurriendo (y lo que vendrá) en gran parte lo hemos sembrado toda la cadena de valor del vino. T O D A.

Para ponernos en contexto, en el 2013 el consumo per cápita de vino era de 9,23 litros, que ya era bajo, pero es que actualmente es de 6,9 litros y bajando y esto sólo en España. Los datos por el mundo adelante son similares, salvo el caso de Italia que es paradigmático y dramas como el de Alemania donde nunca se había bebido tan poco vino. ¿Las causas? para todos los gustos y colores.

En el país con mayor superficie de viñedos del planeta y tercer productor mundial, España. Pintan bastos. Se contabiliza, tan sólo en Rioja, un stock sin vender de más de 200 millones de litros y suma y sigue ya que hay que seguir produciendo. ¿Para qué?¿Para quién? Un exceso de producción hará bajar aún más los precios, «es la economía estúpido» que decía James Carville, asesor político de Bill Clinton.

¿Y es que cómo se puede gestionar un país vitivinícola con más de 100 D.O. ????? que aportan políticas y no valor. El mercado se erosiona pero el modelo de negocio sigue siendo el mismo que hace 30 años. Y la culpa la llevan los Millenials y Z que no beben vino.

El sector ha perdido atractivo para todos. No hay relevo generacional en viñas y bodegas, la hostelería (el gran prescriptor) observa como existe un exceso de oferta y compra al mejor postor y el consumidor final no entiende un producto que va acompañado de rituales inexplicables y un tufillo a esnobismo que no hay quien se lo saque de encima.

La base de toda venta es un buen argumento y nos estamos quedando sin ellos en el mundo del vino.

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