Monster y Coca Cola… un matrimonio de conveniencia.

Monster entra en la red de distribución y embotellado de Coca Cola en todo el mundo.
Imagen de Enrique Rodríguez

Enrique Rodríguez

CEO Coda Innovation Studio - creador del podcast The Rebel.


Monster se beneficia de la enorme red de distribución y embotellado de Coca Cola

Con restricciones, con regulación, con polémica sea como sea, el sector de las bebidas energéticas sigue creciendo y todavía no se le ve un techo. Uno de los líderes de la categoría, con permiso de Red Bull, es Monster Energy presente ya en 160 países, con un valor de $89,400 millones y un compañero de juegos más que fiel, The Coca-Cola Company.

Pero lo más interesante de todo esto no es dónde está, sino dónde aún no ha llegado del todo… porque los datos muestran que en Asia el consumo medio es de 12 latas per cápita al año, frente a las 54 de los Estados Unidos. ¿Y qué pasa en nuestra Europa? Los datos agrupados de la región EMEA (Europe, Middle East & Africa) indican que el negocio lleva una buena velocidad de crucero, el 30% de los consumidores de bebidas energéticas son nuevos en la categoría cada año. Y un 20% de los que ya consumen, consumen más que hace doce meses. Todavía está todo por hacer.

Monster ha hecho una cosa muy bien y ha sido leer el mercado y no conformarse con su masa crítica de clientes (que son muchos). Para quien no quiera o pueda pagar el precio de la M monstruosa, existen marcas como Nalu, Burn o Relentless, propiedad de Monster pero algo más económicas. Parece algo caótico pero se trata de una segmentación muy inteligente. Todo queda en casa.

¿Y a Coca Cola qué más le da esto? La marca del refresco más famoso del mundo no es solo un socio logístico, es accionista con casi un 20% desde el año 2015. Lo que compró no fue una marca de energy drinks, fue el derecho a llenar un hueco que sus propios productos nunca han conseguido cubrir del todo. Décadas intentando competir en la categoría con desarrollos internos, y al final la solución fue adquirir un competidor. Algo usual en el sector. A cambio, Monster accede a una red de embotellado y distribución que quizá no hubiera conseguido nunca por si sola.

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