El mercado de las cervezas sin y 0.0 no deja de aumentar en todo el mundo.
En noviembre del año pasado (enlace aquí) ya te hablaba de la cerveza sin alcohol del actor Tom Holland (Spiderman). Otra cerveza sin alcohol más, ¿verdad? pues no. BERO va de otra cosa aunque sigue siendo cerveza.
En apenas un año de vida ya van por los 10 millones de dólares de facturación y todo apunta a que este 2026 todavía no encontrará techo si a esto se le suma que el mercado de la cerveza «sin» va de los 23.800 millones en 2025 a más de 38.000 en 2030, el momento no podría ser mejor, pero lo interesante es cómo se está construyendo la marca.
Su estrategia es digna de publicarse en los libros de marketing porque en Bero no quieren ser una cerveza sin alcohol para gente que no bebe. Para empezar se metieron en las salas VIP de aeropuertos con Chase Sapphire, las tarjetas de crédito premium. Luego entraron en eventos exclusivos en Wimbledon y de ahí a protagonizar la campaña de la tarjeta Chase Sapphire Reserve for Business. Con Aston Martin se convirtieron en la cerveza sin alcohol oficial de la marca. Los compañeros de viaje de Bero no venden cerveza pero sí un estilo de vida aspiracional. Lo mismo que pretende Bero.
La clave según su VP de marketing, es que dejaron de definir el producto como lo hacen los demás, por lo que no tiene, alcohol, y empezaron a venderlo por lo que no hace nadie ahora mismo en el mundo de la cerveza (con o sin), sabor, calidad y la sensación de encajar en el mismo ritual social de siempre. Ahora salen con una shandy y lo resumen con algo muy simple 70% limonada + 30% Bero =100% Bero y funciona precisamente porque no intenta sonar a sacrificio.
Al final el gran acierto de Bero no es tener a Spider-Man, es haber entendido que la categoría No Alc. lleva años diciéndonos que tenemos que privarnos de algo, cuando el consumidor real solo quiere una opción más en la mesa, sin sermones ni tener que dar explicaciones.




