La NASA quiere hacer galletas con botellas de plástico.

La NASA busca transformar los residuos generados en las misiones espaciales, en alimentos.
Imagen de Enrique Rodríguez

Enrique Rodríguez

CEO Coda Innovation Studio - creador del podcast The Rebel.


Ya tienen en marcha diferentes proyectos para la alimentación de sus astronautas durante largas misiones en el espacio.

No son pocos los proyectos de innovación en nuestro sector que comenzaron siendo un proyecto de la NASA y acabaron en manos de alguna startup que con mayor o menor fortuna dieron como resultado un producto final o una tecnología que llega al mercado. La fermentación microbiana para la obtención de alimentos sólidos utilizando un gas y/o electricidad, la fabricación aditiva (impresión 3D) de alimentos en remoto… y algún otro, son ejemplos de esto.

Imagínate una expedición tripulada a Marte cuya duración, de media y siendo optimistas, no baja de los 3 años. ¿Cómo alimentas a los astronautas? no puedes llevar grandes cantidades de alimentos almacenados ni mucho menos reabastecerlos durante el viaje. La NASA busca cómo resolver esto de forma acuciante. Uno de los proyectos (hay muchos) es reutilizar subproductos y residuos generados en la propia nave espacial para la fabricación de estos alimentos.

Científicos de la Southern Illinois University de EEUU han creado una galleta con sabor a vainilla hecha, en parte, a partir de una botella de plástico. Se llama µBites, y usa levaduras modificadas genéticamente para convertir PET (plástico de botellas) y otros residuos en proteínas, grasas y aromas.

El proceso tiene 33 pasos, tarda entre uno y dos días, y cuesta unos 60 dólares por kilo de galletas. Primero se rompe el PET y restos de maíz con agua, oxígeno, presión y calor, hasta convertirlos en compuestos ricos en carbono. Luego entran las levaduras, una cepa modificada de Saccharomyces cerevisiae produce vainillina a partir de ácido ferúlico vegetal, y otra de Rhodosporidium toruloides fabrica betacaroteno usando etilenglicol derivado del propio PET. Todo eso se mezcla con proteína, fibra, almidón y edulcorantes, se imprime en 3D, se cocina al microondas y a comer.

La tecnología ya está desarrollada y las primeras pruebas demuestran que es viable.

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