Una investigación liderada por dos empresas españolas busca el desarrollo de biocombustibles.
El título es muy clickbait, lo sé… pero simplificándolo mucho de esto se trata. Transformar la grasa del cerdo en biocombustible para aviación. Es un proyecto muy cerca de convertirse en realidad y está liderado por dos empresas españolas.





Precisamente estas grasas porcinas son las que forman parte de un interesantísimo proyecto para su transformación en un combustible, alternativo al queroseno, para la aviación. Para ello cuentan con un socio tecnológico clave como es Bioscor, con sede en Salamanca – España, y que saben mucho de revalorizar subproductos procedentes de la industria ganadera y transformarlas en productos de alto valor añadido.
Esta alianza dará lugar a un biocombustible de bajas emisiones y con capacidad para incluirse en los actuales motores de aviación. Pero no es la única iniciativa de estas dos empresas españolas. La búsqueda de nuevas soluciones industriales, energéticas o de consumo gracias a la revalorización de subproductos de la industria agroalimentaria están entre sus planes a corto y medio plazo.
Por otro lado, Olot Meats siempre ha ido un paso por delante apostando por la innovación en la búsqueda de la máxima calidad y seguridad alimentaria. Participa en el proyecto europeo PassPork, para desarrollar un sistema de detección rápida de salmonela, listeria, Campylobacter, Yersinia y Escherichia coli.