El consumo de carne no deja de aumentar a nivel mundial (digan lo que digan algunos medios) en cambio las alternativas vegetales, en muchos casos no acaban de despegar o directamente se están hundiendo y podrían llegar a desaparecer (léase Beyond Meat). Todo apunta a que una «no tan nueva» categoría de productos cárnicos está por llegar. Te hablo de los alimentos híbridos que combinan productos de origen animal con ingredientes vegetales o, y esto sí es nuevo, elementos que provienen de la fermentación.
Esto no es algo nuevo. La elaboración de productos cárnicos mezclados con pan, soja, avena u otras harinas se ha hecho desde siempre con el fin, fundamentalmente, de abaratar costes. Lo que algunos podrían llamar adulteración con estas prácticas hoy puede ser un recurso a favor de la salud humana y del ecosistema. Y no lo digo yo. En junio, este asunto ha sido el debate central en la Future-Food Tech de Chicago donde se ha puesto de manifiesto esta tendencia como una realidad a nivel mundial.
Los productos híbridos presentan numerosas ventajas. Para empezar, económicos. El coste se iguala e incluso reduce al respecto de aquellos alimentos puramente cárnicos. La adición de vegetales la hacen más ligera y saludable y la propia proteína de la carne la hace más sabrosa, con esto queda solventado el principal problema de la carne vegetal, el sabor.
A esto se suma la más que probable llegada de la carne cultivada que abre un abanico inmenso en la formulación de alimentos más nutritivos y seguros a la par que sostenibles con el medio ambiente.

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Una bebida ancestral japonesa convertida en una golosina. Japón es uno de los países que más respeto tiene por sus



