LC-Plasma es un ingrediente desarrollado en su división Farma que llega al gran consumo.
Kirin es uno de los grandes grupos japoneses de bebidas: Destilados, cervezas, tés embotellados, refrescos y productos lácteos. Pero también cuenta con una división farmacéutica y otra de productos funcionales. Su apuesta más consolidada, salida de su división farma, se llama LC-Plasma, un postbiótico obtenido de una cepa concreta de Lactococcus lactis, pensado para reforzar la función inmune. Los postbióticos, a diferencia de los probióticos son sustancias (metabolitos) no vivas que se producen durante o después de la actividad de las bacterias probióticas y proporcionan diferentes efectos beneficiosos a nuestro organismo.
A diferencia de un probiótico vivo, el postbiótico ya viene «inactivado», lo que le permite sobrevivir mejor a los procesos industriales sin perder eficacia… una ventaja cuando el objetivo es introducirlo en el gran consumo. Y eso es justo lo que está haciendo ahora Kirin, sacar LC-Plasma del nicho wellness y colocarlo en formatos del día a día como son zumos, bebidas infantiles, refrescos, lácteos, etc. La gama iMUSE Fruit Refresh es el ejemplo más claro, un refresco de fruta con 100.000 millones de bacterias LC-Plasma que se vende como una bebida normal, no como un suplemento. El movimiento llega en un momento delicado para Kirin Beverage, con su beneficio operativo cayendo un 30% y las ventas a la baja, así que no es solo una jugada de innovación, es también una forma de obtener oxígeno y mantener márgenes cuando el negocio tradicional se resiente.
Y los resultados parece que le acompañan: más de 10 millones de unidades vendidas en apenas tres semanas y el volumen creciendo un 70% interanual. Kirin también está llevando el ingrediente a comedores escolares en Vietnam, señal de que la estrategia no se limita únicamente al lineal de supermercado.




