¿Una cerveza energética… por qué no?

¿Una cerveza energética o una bebida energética con sabor a cerveza? las fronteras entre bebidas se diluyen.
Imagen de Enrique Rodríguez

Enrique Rodríguez

CEO Coda Innovation Studio - creador del podcast The Rebel.


Una colaboración entre las marcas Ghost y Keurig da lugar a una nueva categoría de bebidas.

Ya hemos visto cervezas sin alcohol, con cafeína, con frutas, con… el mundo cervecero es realmente singular, muy dinámico y siempre innovador. Pero, ¿y si le damos una vuelta más? GHOST, la firma norteamericana de bebidas energéticas y suplementos deportivos participada por Keurig Dr. Pepper acaba de lanzar una nueva colaboración este año, después del éxito de su edición con 7UP. Y aunque el producto en sí es una bebida energética con sabor a lúpulo y algo más, lo interesante no es el sabor… es lo que puede despertar en el mercado.

Lo que GHOST y Keurig Dr Pepper están demostrando con sus licencias, es que la frontera entre categorías de bebidas se ha borrado completamente y se ha vuelto puramente comercial. Ya no estamos hablando de un lineal de bebidas energéticas o un lineal de refrescos, hay marcas reconocidas buscando nuevos formatos con el fin de hacer su parcela aún más grande en el mercado. Y aquí es donde el lúpulo entra en juego, porque llevamos dos años viendo cómo el hop water pasaba de ser algo muy de nicho a categoría con presencia real en lineales europeos.

El siguiente paso, si seguimos la misma lógica que GHOST aplica a su nueva bebida, es casi inevitable: agua de lúpulo con cafeína, taurina o algún ingrediente funcional que la convierta en energética. No haría falta ni alcohol ni azúcar, solo el perfil aromático amargo-cítrico que ya asociamos al lúpulo y de esto saben mucho en CALI TERPENES, como líderes en fabricantes de aromas para cerveza, hop water y todo lo que se le ponga por delante. Las cervezas artesanales ya llevan tiempo jugando con lúpulos aromáticos sin apenas amargor residual, así que la base sensorial está resuelta; falta que alguien se atreva a ponerle cafeína y venderlo como categoría nueva en vez de como «cerveza 0,0 con un plus».

La jugada tiene sentido desde el punto de vista del negocio antes que del sabor: mismo margen que una energética premium, coste de formulación bajo, y una narrativa de marketing servida en bandeja («el lúpulo, reinventado»). Si a Keurig Dr Pepper le ha funcionado ponerle a una energética el sabor de una cerveza, a alguien no le va a temblar el pulso en hacer lo mismo con el lúpulo.

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