Arroja resultados record en el primer trimestre del año y continúa vendiendo por encima de las previsiones
Me da la impresión de que últimamente no hablo más que de energy drinks y no es por la simpatía que me despiertan (más bien ninguna). No soy consumidor ni el perfil típico de este tipo de marcas pero sé reconocer una buena pelea cuando se me presenta y lo de las bebidas energéticas es una batalla épica.
Más allá de Celsius Fitness Drink que sí me gusta y que ya consumía de forma esporádica mucho antes de que llegara a España de la mano de Suntory Global Spirits, el resto de energy, fitness o sport drinks como se les llama ahora me parecían algo curioso de estudio pero poco más. Hasta que le presté un poco de atención a Monster Energy. Que la están liando y a base de bien.
Monster acaba de cerrar su primer trimestre fiscal por encima de los 2.000 millones de dólares en ventas netas, con un crecimiento del 27% interanual. No es un número cualquiera: es el primero en la historia de la compañía que cruza ese umbral en un Q1. Y lo interesante no es solo el dato económico, sino lo que hay detrás de él: una estrategia de innovación que han reescrito casi por completo.
Durante años, Monster se reservaba en sus nuevos lanzamientos para los primeros meses del año. Esto les permitía testar el mercado y hacer correcciones a lo largo del ejercício. Este 2026 han roto ese patrón deliberadamente, distribuyendo las novedades a lo largo de casi todos los meses. El resultado ya está en el mercado: FLRT, su apuesta para el segmento femenino compitiendo directamente con Alani Nu y Bloom que molan mucho y Storm, la reformulación o «segunda etiqueta» de Reign Storm orientada al consumidor de wellness, además de una colección de ediciones limitadas bajo tres marcas distintas. No es innovación por innovación: es innovación como herramienta de presencia continua.
Para quienes seguimos la innovación en alimentación y bebidas, Monster es siempre un caso de estudio relevante. Su tamaño les permite hacer apuestas en varios frentes simultáneos, funcionalidad, género, wellness, nostalgia, sin perder el foco en el core. La pregunta ahora es si el resto de actores de la categoría, incluidos los europeos, sabrán leer estas señales a tiempo o llegarán tarde, como suele pasar.




