El jengibre aporta los mismos beneficios al vino que los sulfitos
Todos los vinos del mundo llevan sulfitos en mayor o menor medida, incluidos los llamados vinos naturales o de mínima intervención. El sulfito es un subproducto de la fermentación. Se genera, de forma natural, dióxido de azufre durante la vinificación. Aún así y por diferentes motivos, a la gran mayoría de los vinos, se les añade sulfitos en forma de sulfuroso u otras sustancias inorgánicas. Esto es seguro y aceptado por Ley.
Si no te he aburrido (que sería lo más normal) y sigues leyendo decirte que una bodega de California ha decidido y por casualidad hacer las cosas un poco… diferentes. Todo gracias al jengibre.
Lumen Wines es una bodega en el corazón de Santa Barbara, en la soleada California. Allí practican la viticultura en ecológico y siguiendo prácticas de agricultura regenerativa. Todo muy bien y bonito pero el vino hay que conservarlo brillante y en un estado más que óptimo para llegar al mercado y aquí entran en juego los sulfitos, amigos de lo que estoy diciendo.
Un recipiente con jengibre y que llegó por una increíble casualidad a una botella de vino de la variedad Chardonnay olvidado en el fondo de un frigorífico durante varios meses dio paso un descubrimiento que comienza a trazar un nuevo camino en esta bodega. La sustitución de todo sulfito añadido por jengibre.
El jengibre posee cerca de 40 compuestos antioxidantes. No se sabe si uno, varios o todos son los culpables de que ejerzan un poder protector sobre el vino pero en Lumen Wines llevan cinco añadas añadiendo jengibre picado a un tanque de fermentación con el fin de sacar un lote de vinos con esta raíz. Y aguanta el tipo. El vino al que se le añade jengibre no se oxida, mantiene la estabilidad y le aporta notas de aroma y sabor muy interesantes. Incluso en un espumoso.
Actualmente la bodega tiene en el mercado 3 vinos con raíz de jengibre llegando a obtener incluso la puntuación de 90 puntos Wine Enthusiast, uno de ellos.

