La leche procedente de la fermentación de precisión sólo es legal en unos pocos países del mundo.
la bebida procedente de fermentación de precisión, esa fermentación de bacterias seleccionadas que replica casi a la perfección a la leche de origen animal se postulaba, hasta ayer mismo, como la mejor opción para sustituir por deseo o necesidad a la leche tradicional. El mercado está diciendo otra cosa.





Perfect Day, la startup norteamericana que elabora proteínas y otros nutrientes mediante fermentación de precisión (y metida en litigios por marketing engañoso) es casi la única que suministra ingredientes a empresas que quieren lanzar su producto lácteo sin vacas, entre ella a la mismísima Nestlé que ha lanzado una bebida «láctea NO láctea» de nombre Cowa Bunga y que queda muy bonita en los lineales pero que pocas uds. llegan a caja.
Los motivos son varios y bastante evidentes. Por un lado, los potenciales clientes de estos productos no son capaces de distinguirlos de las opciones vegetales, por otro lado son demasiado caros y por último si no pueden consumirlas los alérgicos porque contienen proteínas lácteas idénticas a las de la leche real… pues, ¿Qué ventaja tienen? De nuevo sale el discurso catastrofista y cansino de que son más sostenibles, combaten el cambio climático y son mejores para el planeta como único recurso de marketing para su venta.
En Europa todavía no podemos «disfrutar» de este tipo de bebidas ya que están siendo evaluadas por nuestra EFSA aunque la UE no ha dado la luz verde para su comercialización. Por el momento ya hay comprometidos numerosos y jugosos fondos económicos a favor de esta industria.