Con textura de gominola pero con diferentes nutrientes enfocados a deportistas de alto rendimiento.
Un gel con la textura de gominola y en forma de barrita. Así se venden las jelly bars, que poco a poco están entrando en las mochilas de deportistas, especialmente ciclistas y corredores. Ejemplos: SANTAMADRE tiene una de 45 gr. con 37 gr. de carbohidratos con glucosa y fructosa en proporción 2:1 y otra con 100 mg de cafeína. Gold Nutrition Inc. y Victory Endurance ( Weider Nutrition) ofrecen las suyas y Decathlon ya tiene una sección entera con el nombre jelly bars bien grande.
El argumento de venta es sencillo y fácil de entender. Un gel se traga y necesita agua, mientras que una jelly bar se mastica y se toma a trozos, una o dos por hora en el caso de SantaMadre. El precio además es bastante asequible, entre 1,89 € la de Gold Nutrition y 2,60 € la de SantaMadre, según donde mires. Hay estudios de diferentes consultoras que indican (conviene leer sus cifras con cautela), que el mercado de jellys de resistencia rondaba los 400 millones de dólares en 2025 y el de geles los 790 millones en 2026. El gel manda, pero la versión masticable comienza a imponerse.
Pero, ¿Qué ventajas tiene esto frente a las barritas tradicionales? Por ponerte tan sólo un ejemplo: Una Clif Bar de 68 gr. trae unos 36 gr. de carbohidratos, 5 gr. de fibra, 11 gr. de proteína y casi 8 gr. de grasa. Una jelly bar como la de LifePRO viene sin grasa ni fibra, y esa diferencia importa cuando el estómago va a ritmo de competición. En un estudio con ciclistas se vio que una barrita sólida, frente a un gel, bajaba un 3,9% la potencia máxima y la comodidad digestiva. La barrita tradicional sigue ganando en saciedad, en salidas largas y a baja intensidad, así que no juegan en la misma liga.
¿Es el momento de que den el salto al mainstream? Mi respuesta corta es que la jelly bar tal cual, no. Son 37 gr. de media de azúcares simples pensados para dos horas de esfuerzo, y quien no corre ni pedalea no tiene motivo para comprarla. Lo que sí ha cruzado la frontera y podemos encontrar en el retail (para ti y para mí) es la textura: Vilgain ha sacado su Double Trouble con relleno de jelly de plátano, 16 gr. de proteína y 215 kcal, y la gominola funcional (la creatina, otra vez la creatina) lleva tiempo moviéndose por la misma autopista.
Mi apuesta es que las jelly bars seguirán siendo cosa de ciclistas y de corredores de trail, y que a la mayoría nos llegarán disfrazadas de barrita de proteína. Veremos.




