El café ya no compite en la taza, compite en identidad. En estilo de vida
Tras este «enigmático» titular se esconde uno de nuestros primeros proyectos en Coda Innovation Studio. Un nuevo desarrollo para una marca de café aquí en Galicia. Un proyecto en el que desde el primer breafing teníamos claro que el café no iba a ser el producto, si no el vehículo.
Es algo que veo constantemente, por lo menos en los últimos años. El café ya no compite solo en la taza, compite en identidad. Durante un tiempo, la industria se obsesionó con el origen, el tueste, las notas de cata… Algo que me recuerda mucho al mundo del vino y mira donde estamos hoy. Estos atributos siguen siendo importantes pero ya no son suficientes. El consumidor, especialmente el más joven, no está eligiendo café. Está eligiendo lo que ese café dice de él y esto puede ser muchas cosas: Pertenencia, comunidad, estilo de vida…
Y vuelvo a repetir, el café ya no es el producto, es el vehículo. Cafés ligados al fitness, blends con claims de bienestar, marcas creadas por influencers, bebidas pensadas más para Instagram que para una cata. Y aquí es donde las marcas más tradicionales comienza a perder la batalla porque siguen hablando de su café… se esfuerzan por transmitir las características, calidades y atributos de su café… cuando deberían estar hablando del mundo que les rodea. De su cultura, de su comunidad y de a quién representan y van dirigidos.
¿Qué café vendes? sea el que sea, ya no es café. Es otra cosa.




