Las proteínas dulces se perfilan como las sustitutas definitivas al azúcar.
Uno de los temas a los que más he recurrido este año, sin duda, ha sido el de los edulcorantes. Y no es que tenga yo fijación por esto es que la industria se mueve. La carrera por encontrar un sustituto viable al azúcar cada vez es más competitiva y exigente.
A lo largo del año te he hablado de un desarrollo muy prometedor y que se perfila, a todas luces, como el sustituto «definitivo» del azúcar, te hablo de las proteínas dulces. Taumatina, Monelina, Miraculina y Brazzeína comenzarán a sonarte en breve porque esto es lo que viene.
La mejor situada en esta carrera es la norteamericana Oobli que lleva 8 años de investigación y desarrollo con el visto bueno de la FDA para el lanzamiento de un producto final a base de esto, proteínas dulces con un sabor prácticamente idéntico al del azúcar sin afectar el nivel de glucosa, la insulina ni el microbioma intestinal.
Pero Oobli no es la única, varias startups y empresas alrededor del mundo han logrado sintetizar una proteína dulce con aplicaciones en el ámbito de la alimentación. Finlandia es otro de los países que está a punto de lograrlo con su Sweeprot, una proteína obtenida mediante fermentación de precisión y 1.500 veces más dulce que el azúcar natural. A diferencia de otros desarrollos similares, Sweeprot es más digerible, más dulce y mucho más fácil y barato de escalar.
Se avecinan cosas muy interesantes al respecto y sólo es necesario que nuestra EFSA le diga a la UE que esto es seguro y se puede comercializar mientras tanto otras startups trabajan en innovaciones, quizá algo más rápidas para llegar al mercado como son la encapsulación de enzimas, fermentación de leche de coco y otros.
