La EFSA reevalúa la seguridad del edulcorante más usado en chicles y refrescos.
Cada cierto tiempo la EFSA reevalúa la seguridad de los aditivos e ingredientes autorizados por la UE. No es un ciclo periódico con calendario fijo. Es un programa de revisión ordenado por prioridades y por grupos funcionales. Ahora le ha tocado a un edulcorante.
La EFSA ha cerrado la reevaluación de la sal de aspartamo-acesulfamo y no ve motivos de preocupación, ni en su forma combinada ni por separado, con los niveles de exposición actuales. Ojo, que ni es un ingrediente nuevo ni es una aprobación al uso… es un aditivo que lleva años en chicles y refrescos sin azúcar y que simplemente le tocaba pasar la «ITV».
Este ingrediente, técnicamente es una sal y es realmente curiosa: 64% aspartamo, 36% acesulfamo, unido por enlace iónico y unas 350 veces más dulce que el azúcar. Al consumirlo se separa en dos, el aspartamo se metaboliza y el acesulfamo sale por el riñón sin que el cuerpo lo toque, así que la EFSA los evaluó por separado. Se apoya en la IDA de 40 mg/kg de peso corporal para el aspartamo y en la recién revisada de 15 mg/kg para el acesulfamo K. Y de paso pide actualizar las especificaciones y revisar los límites de arsénico y plomo en el aspartamo (cosas del papeleo europeo).
Lo de revisar ingredientes «antiguos» lleva buena velocidad de crucero, aprobar ingredientes nuevos ya es otra cosa. Revisando el número de aprobaciones por parte de la UE de Novel Food veo que entre 2018 y 2024 se presentaron 292 solicitudes de novel food, esto son entre 34 y 55 al año. La tramitación media ronda los dos años y medio y en el tercer trimestre de 2025 la Comisión autorizó tan sólo seis sustancias, la mitad modificaciones de otras ya autorizadas. En el cuarto fueron tres. Más goteo que avalancha, con la promesa de Bruselas de agilizar el acceso al mercado todavía por ver.




