A pesar de los múltiples intentos, es una bebida que no cuaja en el mercado español.
Aquí va otro post que me va a hacer perder amigos y no son pocos los que tengo entre la comunidad sudamericana, por suerte para mí. Pero es que cada vez que sale una noticia sobre yerba mate en España, el titular suele ser optimista, «en auge», «conquista el mercado»… pero la realidad del mercado es algo… distinta. El sabor amargo y herbáceo no perdona a un paladar acostumbrado al café, y en Sudamérica el mate no se bebe por sed, se comparte, con mate, bombilla y termo, un ritual social entero que aquí simplemente no existe. Sin ese contexto cultural, el producto llega descontextualizado, como una infusión más entre cien en un país, España, con una cultura cafetera asentada desde el siglo XVIII.
Y es una pena, porque el perfil nutricional aguanta bien la comparación. La combinación de cafeína, teobromina y teofilina del mate produce un estímulo más progresivo que el del café, sin el pico ni la caída posterior, lo que se traduce en un estado de alerta sostenido durante horas en lugar de un chute puntual. A eso se suma una carga de polifenoles con actividad antioxidante notable, superior a la del té verde, además de saponinas (compuestos naturales) con potencial antiinflamatorio. No es marketing, es química razonablemente bien documentada.
A nivel físico, el argumento también se sostiene, mejor oxigenación y circulación sanguínea, apoyo a la recuperación tras el ejercicio gracias al efecto antiinflamatorio, y una energía que muchos atletas de alto rendimiento prefieren precisamente por ser más estable que la del café. Pero de nada sirve un buen argumento nutricional si el producto no resuelve el problema real, que es de sabor y de hábito, no de composición.
Por eso, cuando la yerba mate sí ha conseguido un tímido y escaso hueco en mercados como el español, ha sido casi siempre camuflada, dentro de una bebida energética o de un RTD con sabor a fruta, nunca como infusión pura vendida por sus propios méritos. El consumidor acepta la cafeína natural y los polifenoles encantado, siempre que no tenga que enfrentarse al sabor original. Es por eso que si quieres entrar en el mercado español con una bebida de yerba mate, NO LA VENDAS como «yerba mate», véndela como alternativa funcional al café o a la bebida energética pura. El error, en mi opinión es tratar de posicionarla con su nombre propio «yerba mate» no por el beneficio que proporciona. Si no eres argentino o uruguayo no tendrás ni idea de lo que es la «yerba mate».




