Las ventas de Mondelez se resienten a pesar del aumento de sus ingresos.
Ni muchísimo menos aunque sí tal y como los conocemos hoy. El gigante de los snacks con firmas como Oreo, Chips Ahoy, Milka o Toblerone… entre otras muchas está sufriendo, especialmente en EEUU, donde su negocio se va resintiendo y las consecuencias pueden ser colaterales.
Para ponernos en contexto pero sin aburrir con cifras. Mondelez disfruta de un crecimiento orgánico de un +3,4% a nivel global en sus ingresos, peeeeeeero esto se debe, en su mayor parte, por el efecto precio. Este año Mondelez ha tenido que subir sus precios debido, entre otras cosas, por el aumento de los costes de las materias primas, especialmente el cacao. Sólo en Europa, este crecimiento fue del +5%. Sin embargo, si nos fijamos en el volumen (cantidad de uds. que vende) aquí es donde empiezan los problemas. Tan sólo en nuestra Europa el retroceso es de poco más del 7% comparado con el año anterior. Drama.
Ahora toca remangarse y no vivir de rentas. Mondelez busca acometer una nueva estrategia con el fin de revertir la situación. Por un lado, INNOVACIÓN, el lanzamiento de una batería de nuevos productos acordes al nuevo paradigma: Menos azúcar, menos sal, +proteína… la indulgencia funcional. Por otro lado ampliar su oferta de productos con una mejor relación calidad/precio (es decir, baratos) y una política de implantación en el punto de venta más visible.
Esto que señala Mondelez es extensible a otras marcas de snacks en nuestro continente. Una categoría muy dinámica, muy innovadora pero que no conviene que se duerma en los laureles.
