Simplificar los trámites y acelerar los procedimientos son los nuevos objetivos de la EFSA.
Se necesitan más de tres años de media para autorizar un novel food en la UE, cuando el reglamento habla de 17 meses. Esta es la cifra que cita el primer plan de acción alemán de agricultura celular, publicado por CellAg Deutschland, y que podría ayudar a entender por qué la EFSA acaba de mover ficha. ¿Nuevo reglamento a la vista?
No tan rápido. Por el momento la agencia ha publicado un documento para preparar su próxima estrategia y en él se nombra de forma muy explicita a la carne cultivada y la fermentación de precisión como áreas donde se necesitan tener expertos propios. La EFSA busca evaluar más rápido y estar preparada antes de que lleguen los dosieres, no después que es lo que está pasando ahora mismo. Su explicación es que hay muy poca información abierta sobre tecnologías que cambian a toda velocidad. Y admite algo que las empresas llevan tiempo diciendo: la guía de novel foods fija requisitos de alto nivel, pero no lista todos los datos que necesita el evaluador.
Esto no significa que se simplifique el procedimiento o este vaya a ser más rápido. Al final decide Bruselas no la EFSA. La Comisión excluyó los novel foods de los sandboxes regulatorios, esos entornos controlados y temporales donde el regulador aprende con la tecnología delante, en su propuesta de Biotech Act, una ley europea para impulsar la biotecnología en nuestro territorio, de diciembre de 2025. El texto sigue en negociación entre el Parlamento y el Consejo, los eurodiputados de la comisión ENVI (Medioambiente, Clima y Seguridad Alimentaria) piden quitar la exclusión y Alemania y Países Bajos han pedido que se replantee. Un nuevo laberinto burocrático que puede incluso retrasar aún más las solicitudes en lugar de acelerarlas.
Tener expertos dentro de la EFSA ayudará y mucho pero nos toca ver si el Biotech Act se tiene en cuenta y completa el trabajo o si los 17 meses se quedan, de nuevo, en el papel.



