Los precios se han incrementado de media un 42%
Arla Foods y DMK Deutsches Milchkontor GmbH se han fusionado y ya ha invertido 26 millones de € en una nueva planta de WPC80 (Whey Protein Concentrate 80, es decir, concentrado de proteína de suero de leche con una pureza del 80%) en Alemania. FrieslandCampina ha comprado Wisconsin Whey Protein y ya ha metido más de 90 millones de dólares en tres plantas holandesas. Saputo Inc. incrementa su presupuesto en 180 millones de dólares canadienses para su planta de Wisconsin con el fin de incrementar un 35% la producción de WPC80. Y Actus Nutrition se ha aliado con la cooperativa Darigold para no quedarse fuera de la fiesta. Te pido disculpas por meterte así, de repente y en frío todos estos datos, pero cuando cuatro gigantes se mueven a la vez y en la misma dirección, no es casualidad, ni tampoco que hayan visto el mismo Excel. Es que el negocio está ahí y es muy grande.





La demanda de proteína de alta gama, la que se usa en nutrición deportiva y alimentación funcional, va tan por delante de la oferta que los pedidos se están reservando con meses de antelación. Eso significa que, aunque tú no fabriques suero, si tu producto lleva WPC80 o WPI (aislado de proteína de suero) en la etiqueta, esto te afecta directamente en costes y en disponibilidad. La proteína premium se está convirtiendo en un recurso escaso, y los recursos escasos siempre acaban cambiando el mapa de poder de una categoría.
Tan sólo un último dato para que veas la magnitud. El WPC80 ha pasado de costar unos 5.500 dólares por tonelada métrica en 2023 a rozar los 32.000 dólares en la actualidad, según datos de la plataforma de inteligencia de mercados Vesper Tool. Por tanto si tu propuesta de valor depende de proteína de alta calidad, no estás compitiendo solo por consumidores, estás compitiendo por materia prima con marcas que tienen mucho más músculo financiero que tú. Más necesario que nunca blindar el suministro, o al menos tener plan B.