Una nueva propuesta sin lácteos y sin probióticos.
Mientras que a ti y a mí lo de una bebida probiótica nos suena a lo último de lo último, Yakult, una firma japonesa, lo lleva haciendo desde hace casi 100 años. Un shot lácteo con más de 6.500 millones de bacterias vivas. Y ahora acaba de hacer algo que no había hecho en toda su historia, lanzar un producto sin su cepa de Lactobacillus casei Shirota, la bacteria que el Dr. Minoru Shirota aisló en la Universidad de Kioto en 1935 y que lleva su apellido desde entonces y sin lácteos.





Han decidido reconstruirlo todo. No hacer una variación de lo que ya tienen. Modificaron formato, receta, tamaño y hasta el perfil del consumidor y la propuesta de valor. Todo a la vez, algo muy japonés. Cuando una marca que vende 40 millones de botellines al día y factura cerca de $4.000 millones anuales hace eso, es porque los datos le están diciendo algo muy claro sobre hacia dónde va el mercado.
Y los datos son contundentes: el mercado europeo de alternativas lácteas alcanzó los $5.520 millones en 2023 y crece a un ritmo del 11,4% anual hasta 2030. Yakult lo tiene claro: la salud intestinal sigue siendo su terreno, pero el consumidor de hoy quiere ese beneficio en formatos distintos, sin necesariamente pasar por los lácteos.
Y si Yakult, con casi 100 años a sus espaldas, una identidad de marca casi intocable y una cepa bacteriana que lleva el nombre de su fundador, decide romper con su producto estrella para llegar a nuevos consumidores, ¿Qué excusa tienes tú (como empresa) para no innovar? Las marcas con historia y con activos potentes a veces se paralizan justo por eso, por el peso de lo que ya tienen. Yakult acaba de demostrar que se puede evolucionar sin renunciar al propósito.