Eje intestino-cerebro-MÚSCULO. El nuevo concepto.

La ciencia explora un nuevo concepto basado en el eje intestino-cerebro-músculo.
Imagen de Enrique Rodríguez

Enrique Rodríguez

CEO Coda Innovation Studio - creador del podcast The Rebel.


Lo que hasta ahora sabíamos sobre la conexión cerebro-intestino podría quedar obsoleto con un nuevo concepto.

Llevamos unos pocos años oyendo hablar de que nuestro cerebro y nuestro sistema digestivo están conectados, principalmente gracias al nervio vago. Se han encontrado neuronas en nuestro intestino y es lógico pensar en todo un sistema «inteligente» y no necesariamente alojado en nuestro cerebro. Pero el concepto, aunque nuevo, podría estar ya… obsoleto.

Recientemente durante las Jornadas sobre Ingredientes y Aditivos en la Industria Láctea y Alimentaria, excelentemente organizadas por el APLTA / USC – Aula de Productos Lácteos y Tecnologías Alimentarias en Lugo el pasado 22 y 23 de octubre tuve el enorme privilegio de escuchar en directo al Profesor Ángel Gil, Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Granada que habló de un concepto todavía más amplio y con grandes implicaciones en la industria alimentaria y en todo lo que nos rodea: el eje intestino-cerebro-músculo.

La idea tiene recorrido científico. En 2023 una publicación en Neuropharmacology ya nos introducía en este concepto y este mismo año Frontiers in Aging Neuroscience y Microorganisms le han dedicado sendas revisiones. El músculo funciona como un órgano endocrino: segrega miocinas, que son proteínas y péptidos que el músculo esquelético fabrica y libera a la sangre, sobre todo cuando se contrae durante el ejercicio. Funcionan como mensajeros químicos, igual que las hormonas. Pues bien, estas miocinas, como la irisina, el BDNF o la interleucina-6, llegan al cerebro e influyen en la memoria y el estado de ánimo, y además tiene receptores para los ácidos grasos de cadena corta y los ácidos biliares que produce (o modifica) nuestra microbiota.

Otro estudio, este publicado en Scientific Reports encontró menor diversidad microbiana en personas mayores con sarcopenia (pérdida de densidad muscular) que en sanas, y las revisiones recientes apuntan a la fragilidad cognitiva también relacionado con esto. Así que esa suma de pérdida muscular y deterioro mental, es terreno abonado para el desarrollo de nuevos alimentos, bebidas, suplementos… con probióticos, prebióticos, postbióticos y polifenoles. Eso sí, buena parte de la evidencia en humanos sigue siendo observacional, así que de momento hablamos de asociación y no de causa.

Esto es todavía muy incipiente y no existen estudios específicos en humanos pero es algo a tener muy en cuenta también en nuestra industria en un futuro muy próximo.

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